Sermon: Culto Dominical

“LA IGLESIA BAUTISTA GETSEMANÍ, ES AGRADECIDA”

“Con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;” Colosenses 1:12

En la península arábica hay un país oficialmente llamado “Reino de Arabia Saudita”, gobernado por un monarca absoluto: Salmán bin Abdulaziz, jefe de la Casa de Saúd, que es la dinastía de la familia real de Arabia Saudita. Ellos son descendientes de Muhammad bin Saúd I, fundador del primer Estado saudí.

 

Aunque algunos han llegado a cuantificar el número de miembros de la familia en 25 000, la mayoría de las estimaciones sitúan la cifra en torno a los 7000. Arabia es “saudita”, es decir, en la práctica pertenece a la familia Saud, de los cuales hay unos 200 príncipes descendientes del rey Abdulaziz bin Saúd (fundador en 1932 del actual reino) La casa o familia Saúd es una de las más ricas del mundo, prácticamente dueña de la inmensa riqueza petrolera del reino pero con inversiones en diferentes negocios alrededor del mundo.

 

Nosotros pertenecemos a una “familia” mucho más numerosa y rica que los “Saud”, es la familia de los descendientes de Cristo, “príncipes herederos” de una fortuna infinita. Observa la maravillosa forma en que llegamos a ser “príncipes”: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” (Juan 1:12,13)

 

Por supuesto, como declara Pablo, es que somos hijos de Dios por medio de Su Gracia: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús…” (Efesios 2:8-10)

 

Tal bendición (hijos de Dios y coherederos con Cristo) produce en nosotros un gozo inefable o gratitud: “con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;” (Colosenses 1:12) “Nos hizo aptos” ¡Qué maravilloso! Veamos por qué debemos ser una iglesia agradecida:

 

 

La Iglesia Bautista Getsemaní, es Agradecida porque:“con gozo dando gracias al Padre que:”

(1) “Nos hizo aptos nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;” Colosenses 1:12

(2) Nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y

(3) trasladado al reino de su amado Hijo.” Col 1:13

 

Miami, 22 de Marzo 2020, Mes de la Iglesia

“La Iglesia Bautista Getsemaní…” ANDA COMO ES DIGNO DEL SEÑOR

 

“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento  de Dios” Colosenses 1:10

 

Colosas fue una próspera metrópoli que en los tiempos de Pablo fue conocida como la provincia romana de Asia (hoy Turquía).
A unos 165 kilómetros hacia el Oeste estaba Éfeso, desde donde el viajero tenía fácil acceso marítimo o terrestre a cualquier parte del mundo occidental incluso la ciudad de Roma. Hacia el este estaban los ricos reinos orientales de Media y Persia, así que, el comercio era intenso. Sin embargo, en tiempos de Pablo la ciudad estaba en franca decadencia (en el siglo VIII fue abandonada y el lugar se convirtió en un desierto).

Aunque Pablo no organizó la iglesia de Colosas, estaba preocupado más que nada por los falsos maestros que trataban de corromper el mensaje del Evangelio. Ellos eran una iglesia de “santos y fieles” llenos de amor: “habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos,” (1:5), pastoreados por Epafras a quien Pablo llama: “nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros,” (1:7). Por tal motivo el Apóstol, junto a Timoteo, les envía una carta orientadora acerca de cómo vivir en un medio difícil.
Para ellos y nosotros, el Espíritu Santo nos ha dejado la maravillosa carta de Pablo a los colosenses como testimonio y guía de cómo debe vivir y predicar el pueblo de Dios en un contorno decadente. Aunque la iglesia de Colosas desapareció junto a la ciudad debemos recordar que no fracasó en su esfuerzo por dejar un legado e historia dentro del panorama misionero mundial y nos recuerda además que nunca el éxito o fracaso de una congregación pueden ser medidos por el crecimiento numérico, sino por la forma o estilo de vida que su miembros dejan.
Hoy también vivimos tiempos complicados, decadentes, atemorizantes, un mundo donde un simple virus microscópico ha llenado de temor el corazón de media humanidad. Por eso, más que nunca, se impone el llamamiento misionero de Pablo, “Para que andéis como es digno del Señor…” frase usada por el Apóstol en diferentes maneras unas treinta veces en sus escritos para definir el estilo de vida de un cristiano.
Recuerda que nuestro “andar” debe ser “lleno del conocimiento de Su voluntad”, “como es digno del Señor” y sin debilidades porque estamos “fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria…”
Amada iglesia Getsemaní, en estos tiempos se impone, más que nunca, andar como es digno del Señor, agradándole en todo, veamos:

Miami, 15 de marzo 2020 Mes de la Iglesia.

 

 

“EL GRAN MANDAMIENTO Y EL RESPETO POR LA VIDA”

 

“Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.”
Mateo 5:21,22

 

Hace años leí esta historia que tiene diferentes narraciones, (una de ellas llevada al cine en una película titulada “la Duda” y que dice más o menos así: “En un pueblo pequeño de Europa, había un señor que tenía la mala costumbre de murmurar de sus vecinos e inventar falsas historias sobre ellos, el asunto es que solo hablaba mal del resto de las personas y cualquier situación era buena para sus comentarios. Pero un día sintió que no era correcto lo que estaba haciendo y se arrepintió de su chismosa vida que había lastimado a muchas personas. Sin embargo a pesar de su aparente arrepentimiento, en su interior seguía sintiéndose mal. Carente de paz fue a ver a un anciano pastor para  pedir su consejo y le contó toda su situación pasada y presente. El  pastor, después de pensarlo, salió de la habitación regresando al poco rato con una almohada de plumas en sus manos y rápidamente le cortó con unas tijeras la parte superior de la funda. A continuación la entregó al “arrepentido chismoso” y le dijo: “Ahora vas a salir por todo el pueblo y en cada esquina quiero que saques un puñado de plumas de la almohada y las tires al aire, hasta que la funda quede vacía, después regresa para que hablemos.” Como dos horas después regresó el hombre de su “fácil” tarea y el pastor le encargó entonces una misión imposible: “ahora, quiero que vuelvas a salir y juntes todas las plumas que regaste y las guardes nuevamente en la almohada.” El hombre se enojó mucho con el anciano pastor y le dijo: “¿Es que usted cree que yo puedo regresar a la almohada cada pluma que el viento se llevó? ¡Con dificultad puede ser que encuentre algunas, pero siempre se perderán muchas de ellas!” Entonces el pastor lo miró a los ojos y le dijo: “Eso también ocurrió con tus historias, chismes y mentiras que mataron la fe, el amor, la integridad, la vida de muchos de tus vecinos. La fuerza de las palabras que nosotros sacamos de nuestra boca, como las plumas ya se fueron, se dispersaron, se volaron y muchas veces es imposible regresarlas. Dios te perdone y ayude a encontrar a muchos de los que has dañado y puedas pedirle perdón. Solo así podrás tener paz.”

 

El sexto mandamiento nos dice: “No matarás”, pero,  es muchísimo más que dos simples palabras. Los otros cuatro son una forma de ejemplificar lo que significa, porque ¿qué sucede cuando se adultera? una muerte. ¿Acaso no sucede lo mismo cuando se le roba, miente o envidia al prójimo? Veamos esta gran enseñanza en el día de hoy:

 

Miami, marzo 1, 2020 Mes de la Iglesia

“EL GRAN MANDAMIENTO Y EL AMOR AL PRÓJIMO”

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra”.
Efesios 6:1-3

Ben Sirá o Hijo de Sirá fue un prominente maestro judío de Jerusalén que vivió alrededor del año 180 AC. Este hombre, preocupado por la influencia de la cultura griega que no cesaba de expandirse sobre las costumbres y tradiciones judías, estableció una escuela para educar a los jóvenes en la aplicación de las Escrituras a la vida diaria del pueblo. Aunque sus escritos no son considerados como inspirados y no se encuentran en nuestra Biblia, respecto al amor por los padres, con toda verdad y apego a las Escrituras dijo lo siguiente:
“El Señor quiere que el padre sea honrado por sus hijos,
y que la autoridad de la madre sea respetada por ellos…
El que honra a su madre reúne una gran riqueza.
El que respeta a su padre recibirá alegría de sus propios hijos; cuando ore, el Señor lo escuchará.
El que honra a su padre tendrá larga vida; el que respeta a su madre será premiado por el Señor, pues obedece a sus padres como si fueran sus amos.
Hijo mío, honra a tu padre con obras y palabras,
y así recibirás toda clase de bendiciones.
Porque la bendición del padre da raíces firmes a una familia,
pero la maldición de la madre la arranca de raíz.
No te sientas orgulloso viendo a tu padre pasar vergüenza,
pues esto no es ninguna honra para ti.
El honor de un hijo está en el honor de su padre;
en cambio, el que desprecia a su madre se llena de pecados.
Hijo mío, empéñate en honrar a tu padre;
no lo abandones mientras tengas vida.
Aunque su inteligencia se debilite, sé comprensivo con él;
no lo avergüences mientras viva.
Socorrer al padre es algo que no se olvidará;
será como ofrecer sacrificio por los pecados.
Cuando estés en aflicción, Dios se acordará de ti
y perdonará tus pecados… El que abandona a su padre ofende al Señor…” (Libro de Sirácida 3:1-16)
Hoy, con tristeza y dolor vemos un cuadro social que tiende al abandono de los ancianos y muchos hijos han dejado de honrar a sus padres. La gran pregunta del día es: ¿Como cristianos nos dejaremos arrastrar por esa influencia o como Ben Sirá levantaremos nuestro amor? Veamos en este día cómo podemos cumplir con el Gran Mandamiento:

Miami, 23 de febrero 2020. Mes del Amor

“EL GRAN MANDAMIENTO Y EL AMOR PRÁCTICO A DIOS”

“Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis.” Éxodo 20:20

Cuando Juan Wyclif tradujo en 1382 la Biblia al idioma inglés dijo unas palabras que fueron consideradas posteriormente como proféticas y precursoras del movimiento reformador y colonizador inglés: «Esta Biblia es para el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo». Tal vez, con esto en mente, uno de los formadores de Nueva Inglaterra llamado Thomas Shepard escribió en 1649: «Porque todas las leyes, sean ceremoniales o judiciales, se pueden remitir a los Diez Mandamientos, como apéndices del mismo, o aplicaciones del mismo, y así abarcar todas las demás leyes como sumario suyo». La realidad histórica es que las bases legales y sociales de los Estados Unidos de América están basadas en la Palabra de Dios.
Cuando era muy joven escuché una interesante conferencia dictada por el Dr. Agustín Sánchez Suero, prominente abogado y diácono de la iglesia bautista de Remedios. El título de su conferencia fue: “La Ley de Moisés Vista por un Abogado Moderno” ¡todavía recuerdo algunas de sus frases! Cuando trató el tema de Los Diez Mandamientos dijo: “Aunque no le guste a muchos, la realidad es que en todo sistema legal contemporáneo, como base, se encuentran la Ley de Moisés y los Diez Mandamientos.”
Pero, ¿Qué tiene que ver eso con nosotros? Tal vez te preguntes, mira, en cierta ocasión un escriba o intérprete de la Ley de Moisés le preguntó a Jesús, para tentarle: “¿cuál es el Gran Mandamiento?” y el Maestro le respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas. (Mateo 22:37-40)
Ahora bien, las leyes sociales y ceremoniales son importantes, pero la ley espiritual, el Gran Mandamiento del pueblo de Dios es el amor al Eterno y al prójimo como a uno mismo, pero, cómo lo demuestro, ese es el propósito de los Diez Mandamientos y es el maravilloso tema de hoy, veamos:
El Gran Mandamiento y el Gran Yo Soy: Éxodo 20:2
El Gran Mandamiento, Entre Tú y Dios ¡Nada! Éxodo 20:3
El Gran Mandamiento y la Adoración de Imágenes: Éxodo 20:4
El Gran Mandamiento Y el Nombre de Dios: Éxodo 20:7
El Gran Mandamiento y el Día del Señor: Éxodo 20:8-11

Miami, 16 Febrero, 2020 Mes del Amor

“EL GRAN MANDAMIENTO, AMOR A DIOS”

“Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Este es el principal mandamiento.” Mar 12:29,30
Estamos en el mes del amor, pero es bueno que definamos primero qué es. El Nuevo Testamento fue escrito originalmente en una variante del idioma griego llamada koiné o “lengua común” (para diferenciarlo del griego clásico) y tiene dos verbos que se traducen al castellano como amor, ellos son: (1) Agapao (ágape) que describe la actitud de Dios hacia su Hijo Jesucristo, el hombre y los creyentes, además de las relaciones entre los cristianos. El amor de Dios se muestra en la dádiva de su Hijo (1Jn_4:9-10). Pero no esta basado en méritos humanos sino en Su voluntad deliberada (Su gracia) y el amor en la iglesia es fruto de ese amor. (2) El otro verbo es fileo que se distingue de agapao en que denota más bien un afecto entrañable y no se usa en ningún mandato a que los hombres amen a Dios así; Este es un amor desprendido, dispuesto a servir. En sus dos variantes principales agapao y fileo, el amor es más que un sentimiento, es una decisión y como tal lo debemos considerar, primero en nuestra relación con Dios y luego entre nosotros.
La foto que aparece en la portada del boletín de hoy es de una Menorá que tomé en el parlamento de Israel (Knéset) y es una obra de Benno Elkan, realizada en 1956. Por medio de figuras a relieve aparece la historia del pueblo de Israel, y con toda verdad el artífice de la obra pone en el medio de la columna central de la menorá la fe monoteísta del pueblo hebreo, base y sustento de toda su historia y exhortación y deseo también de todo cristiano insertado cual olivo silvestre en su rica sabia (Romanos 11:17-24) esa declaración a la cual se le llama Shemá, dice así: “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es. Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” (Deu 6:4,5) agregando a continuación la manifestación práctica de ese amor: “Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas.”
Jesús nos dice, en el Nuevo Testamento, que esa declaración es el más grande mandamiento para el pueblo de Dios, como dijera Agustín de Hipona siglos después resaltando el mandamiento: “Ama a Dios, y haz lo que quieras”, lo cual siempre sería bueno porque amar a Dios implica la obediencia a Sus mandatos.
Veamos cómo podemos expresar nuestro amor a Dios si queremos cumplir el más grande de todos los mandamientos:


Miami, 9 Febrero, 2020 Mes del Amor

“MENSAJE A LA IGLESIA GETSEMANÍ, EL SEÑOR ESTA A LA PUERTA”
“He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” Apocalipsis 3:20 Laodicea, era una ciudad de la provincia de Asia Menor (actual Turquía) fundada en el 250 a. de J.C. por Antíoco III quien la llamó así en honor de su esposa Laodice. El territorio era muy fértil y sus ovejas de lana negra eran usadas en tejidos de calidad. Laodicea llegó a ser un importante centro financiero.
Warren W. Wiersbe nos dice en su comentario: “El nombre «Laodicea» significa «el gobierno del pueblo» y sugiere una iglesia democrática que ya no sigue a sus líderes espirituales ni a la autoridad de la Palabra de Dios. La iglesia es tibia, una condición que viene al mezclar lo caliente y lo frío. Es una iglesia con verdad diluida con error. La tragedia es que esta iglesia es «rica» y no sabe que es pobre, miserable, ciega y desnuda. ¡Qué cuadro de la iglesia apóstata de hoy, con su prestigio, riqueza y poder político, y mientras tanto espiritualmente pobre!”. Hoy terminamos con nuestra serie “Mensajes a la Iglesia Getsemaní…” y el tema a tratar es el más difícil y peligroso de todos, me refiero al peligro de la tibieza espiritual.

Aun el lenguaje usado por el Señor para tratar este mal en su carta a la iglesia de Laodisea, nos causa una fuerte impresión ¡fue escrito para eso! Pero, no en lo físico, sino en lo espiritual, veamos como dice: “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca.” (Apocalipsis 3:15,16) El Señor se dirige al ángel como la encarnación y el representante de la Iglesia, o sea, al pastor de la iglesia, en nuestro caso, a mi persona. Mi responsabilidad delante de Dios es predicar Su Consejo, si dejo de amonestar el Señor al primero que “vomitará de su boca” es a mi. Es interesante notar que en griego una mejor traducción es: “He de …” o “estoy por vomitarte …” dando a entender que si hay un genuino arrepentimiento todo puede ser diferente. Esta es una reprensión motivada por el amor de Dios, su deseo no es “expulsarnos de su boca” por la tibieza espiritual, si no el cambio hacia el fuego de la santidad: “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete.” (3:19) “Caliente” (zestos), “celoso” (zeleue) son dos palabras que tienen la misma raíz en griego, el verbo zeo, que significa “estar caliente, hervir”. Su deseo es, como dice Romanos 12:11: “En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes (zeo) en espíritu, sirviendo al Señor.” Para ello, “Dios esta a la puerta…”: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo.” (3:20) ¿Escucharemos hoy Su voz y abriremos la puerta de nuestros corazones? Esa es la gran pregunta que espera una respuesta, veamos:

Miami, 2 Febrero, 2020 Mes del Amor

“SEXTO MENSAJE A LA IGLESIA GETSEMANÍ, COLUMNAS EN EL TEMPLO DE DIOS”

“Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.”
Apocalipsis 3:12 
La ciudad de Filadelfia fue fundada por unos colonizadores de Pérgamo con el propósito de llevar el idioma y la cultura griega al interior de Asia Menor y era la más joven de las siete iglesias que recibieron la revelación apocalíptica. Fue fundada en el 189 a. C. por el rey Eumenes II de Pérgamo (197 a. C.-160 a. C.). Y le dio ese nombre a la ciudad por amor a su hermano, que se convertiría en su sucesor, Átalo II (159 a. C.-138 a. C.), cuya lealtad le hizo ganarse el epíteto Filadelfo, que significa literalmente “el que ama a su hermano”
Estaba en la ruta que unía a Sardis con Colosa. Hoy cuenta con unos 40 mil habitantes y tiene el nombre de Alaşehir, Turquía. Un comentarista dice que Filadelfia era «el centro de difusión de la lengua y de las letras griegas en una tierra pacífica y por medios pacíficos.»
Antes de recibir la carta de parte de Dios Filadelfia había cambiado varias veces de nombre, en tiempos del emperador Tiberio y en agradecimiento por su ayuda a reconstruir la ciudad después de un terremoto se le llamó Nueva Cesarea, más tarde, en tiempos del emperador Vespasiano también cambió de nombre y se llamó Flavia, en su honor. Su “puerta” se mantuvo abierta hasta finales de la Edad Media (1390) cuando finalmente fue conquistada
No fue hasta 1390 cuando fue tomada por los otomanos; pero, durante siglos fue la única ciudad cristiana libre en medio de una tierra no cristiana. Fue el último baluarte del cristianismo en la región. En 1923, en aplicación del Tratado de Lausana (1923), sus habitantes griegos fueron expulsados a Grecia donde algunos fundaron Nea Filadelfeia (Nueva Filadelfia). Pero, aún hoy cuenta con un remanente de unos mil cristianos dirigidos por un obispo de la iglesia ortodoxa.
El mensaje de Dios para la iglesia de Filadelfia fue de aliento y le habla de las bendiciones que recibimos cuando se es fiel al Santo y Verdadero. Veamos qué podemos aprender nosotros en el día de hoy.

Miami, 26 de Enero, 2020 Mes de la Mayordomía Integral