“La Iglesia Bautista Getsemaní…” ANDA COMO ES DIGNO DEL SEÑOR

 

“Para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento  de Dios” Colosenses 1:10

 

Colosas fue una próspera metrópoli que en los tiempos de Pablo fue conocida como la provincia romana de Asia (hoy Turquía).
A unos 165 kilómetros hacia el Oeste estaba Éfeso, desde donde el viajero tenía fácil acceso marítimo o terrestre a cualquier parte del mundo occidental incluso la ciudad de Roma. Hacia el este estaban los ricos reinos orientales de Media y Persia, así que, el comercio era intenso. Sin embargo, en tiempos de Pablo la ciudad estaba en franca decadencia (en el siglo VIII fue abandonada y el lugar se convirtió en un desierto).

Aunque Pablo no organizó la iglesia de Colosas, estaba preocupado más que nada por los falsos maestros que trataban de corromper el mensaje del Evangelio. Ellos eran una iglesia de “santos y fieles” llenos de amor: “habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos,” (1:5), pastoreados por Epafras a quien Pablo llama: “nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros,” (1:7). Por tal motivo el Apóstol, junto a Timoteo, les envía una carta orientadora acerca de cómo vivir en un medio difícil.
Para ellos y nosotros, el Espíritu Santo nos ha dejado la maravillosa carta de Pablo a los colosenses como testimonio y guía de cómo debe vivir y predicar el pueblo de Dios en un contorno decadente. Aunque la iglesia de Colosas desapareció junto a la ciudad debemos recordar que no fracasó en su esfuerzo por dejar un legado e historia dentro del panorama misionero mundial y nos recuerda además que nunca el éxito o fracaso de una congregación pueden ser medidos por el crecimiento numérico, sino por la forma o estilo de vida que su miembros dejan.
Hoy también vivimos tiempos complicados, decadentes, atemorizantes, un mundo donde un simple virus microscópico ha llenado de temor el corazón de media humanidad. Por eso, más que nunca, se impone el llamamiento misionero de Pablo, “Para que andéis como es digno del Señor…” frase usada por el Apóstol en diferentes maneras unas treinta veces en sus escritos para definir el estilo de vida de un cristiano.
Recuerda que nuestro “andar” debe ser “lleno del conocimiento de Su voluntad”, “como es digno del Señor” y sin debilidades porque estamos “fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria…”
Amada iglesia Getsemaní, en estos tiempos se impone, más que nunca, andar como es digno del Señor, agradándole en todo, veamos:

Miami, 15 de marzo 2020 Mes de la Iglesia.

 

 

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